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Entrevistas 05/07/2018 - hace 2 años

La selección necesita confianza, y para tener confianza, se necesita tiempo, y para tener tiempo, hay que hacer un proceso.

En el mes que comenzó el mundial de fútbol, una práctica social institucionalizada por sociedades como la nuestra de manera tan poderosa y excluyente, quisimos pensar el fútbol y su relación con el coaching y para ello conversamos con “Nacho” Bossi, un coach ontológico, especializado en la actividad deportiva. 
 

A: ¿Cómo describís los espacios que comparten el Coaching ontológico y el deporte?
N: En mi perspectiva, el coaching ontológico estuvo alejado del deporte, a pesar de que, en el inicio, el coaching y el deporte estaban juntos, porque la dinámica que tomaron los maestros de coaching de Chile fue hacia el mundo de la educación y el corporativo, y solo algo al político. Hoy, todo el mundo se pregunta por qué en la selección argentina, con todos los problemas que hay, emocionales, no hay un sicólogo o un coach. En el deporte, donde tenemos dos tipos de deportistas, los amateurs y los de alto rendimiento, existen también dos lógicas distintas; así, los que hacen alto rendimiento necesitan encontrar al máximo sus capacidades deportivas y para eso tienen que recurrir al máximo de sus capacidades mentales. Entonces por uno, o por otro canal, las herramientas que el coaching tiene disponibles para un deportista, que son, conversar con vos mismo y conversar con otros, tiene un total punto de contacto. Lo que te diría es que, el coaching y el deporte, comparten un espacio enorme, vinculado con las conversaciones del deportista. Hoy en día la selección en el hotel, algunos se estarán preguntando qué hacemos para levantarlo a Messi; Messi mismo se debe estar preguntando él solo, cómo levanto emocionalmente y entre todos pueden estar en la otra conversación que es cómo le ganamos a Croacia. Entonces, son todas conversaciones que ellos tienen, y la gente conversa sin el coaching, digo, no hace falta el coaching para conversar, la gente igual conversa, Messi igual se está conversando solo, pero, si tuviera un facilitador como coach, o si tuviera las herramientas de coaching, esas conversaciones podrían descubrir cosas que una persona no las descubre conversando normalmente, entonces ahí es donde está la diferencia. Poner un coach facilitador en un equipo va a ayudar a que esas conversaciones se descubran cosas que las personas sin entrenamiento no las descubren y, por otro lado, que esa persona (el coach) pueda intervenir en la calidad de esas conversaciones.


A: ¿Qué distinciones ontológicas pensás que son clave para trabajar en un equipo como la selección nacional de fútbol?
N:
El coaching se hace cargo que los seres humanos, tenemos interpretaciones sobre lo que está pasando, y esas interpretaciones son múltiples; en un equipo, hay   tantas interpretaciones como jugadores haya. Pero el equipo necesita hacer una partitura única ante el equipo de Croacia y ahí tiene el técnico la responsabilidad de ayudarlos a que tengan una conversación o un conjunto de conversaciones que van a ser ganadoras. Las conversaciones desde la perspectiva del coaching, tienen un lenguaje, un cuerpo y una emoción, uno podría ver la energía corporal, no la que hacen para la cámara sino la que ellos sienten, que es cómo está su sistema hoy –emoción, lenguaje, cuerpo-. Con cualquiera de esas tres palancas, podríamos pensar si el sistema individual que tiene el sujeto, es un sistema que lo va a ayudar a ir a la cancha a ganar el partido o lo va a lastrar hacia una situación de mediano rendimiento, o por qué no, a una situación de peor rendimiento. Además, tenemos la situación de que las emociones son contagiosas, y las de malestar en general son más contagiosas que las de bienestar. Eso provoca que, si los jugadores lo ven a Messi, en quien ven un líder futbolístico, si lo ven caído, las células espejo que nosotros tenemos en el cerebro, se espejan con esa y le afectan al cerebro. Si le agregamos a la pregunta, distinciones de neurociencia, nosotros tenemos como el 2% de nuestras neuronas que pueden estar al mismo tiempo trabajando, esas neuronas están preocupadas en una emoción de empatía sobre lo que le pasa a Messi y están dedicadas a eso, o están dedicadas a un profundo aquí y ahora, de qué tengo que hacer ahora para ganar el partido; ya sea comer, dormir, entrenar, entender al entrenador, lo que sea. Ese 2% los seres humanos lo ponemos en algo, entonces, si lo ponemos en el altísimo rendimiento, es hacer lo que tengo que hacer en este momento, pero ahora, si lo ponemos en estar demasiado entusiasmados y creídos porque le voy a ganar a Croacia o deprimido porque lo veo a Messi así, el 2% se dedica energéticamente a eso y no se dedica al aquí y ahora. Si están haciendo eso los jugadores, en este momento con esa actitud, estamos perdiendo el partido. Tendrían que estar enfocados en el aquí y ahora, una concentración tiene distintas pautas de momentos, de espacios, y cada momento toca hacer algo…. Y ahí hay un montón de distinciones de la neurociencia y del coaching ontológico que podrían ayudar de manera que la selección esté buscando en este momento su alto rendimiento. Entonces, recién escuchaba a Ruggieri en un programa de televisión que decía ¿y qué, a horas antes del partido vas a poner un sicólogo? Y no, ahora no se puede poner ni un coach ni un sicólogo ni nada porque para poder conversar necesitamos confianza, para tener confianza necesitamos tiempo y para tener tiempo hay que hacer el proceso, y como todo eso no está, y por lo tanto ese recurso la selección no lo tiene.


A: ¿Qué te gusta de la selección argentina como equipo? ¿Una emoción que te genere?
N: La emoción que más me dispara es cuando los veo gritar un gol y cierro los ojos y me veo a mí abrazándome con el de al lado. Esa sensación es casi única que solo la genera la selección, que construye esa conexión tan profunda entre una selección y la gente… una empatía que tiene que ver con el orgullo de ser argentino, de la camiseta celeste y blanca, y que tiene que ver un poco con el ego, de ser campeones del mundo… ese sueño argentino de ser mejores en algo. Y cada vez que aparece un gol de la selección se dispara ese sueño.

A: ¿Podrías contarme qué significa el término coaching?
N:
En el mundo del deporte el coach es el entrenador, en el mundo del deporte, los coaches ontológicos estamos buscando nombres que sean posibles porque no me puedo llamar coach porque está el entrenador y se produce una complejidad de identidades. Entrenador de fortaleza mental. 
Me suena que el coach es una persona que facilita el proceso de otro, por eso tampoco me gusta el famoso “líder coach” porque pienso que son dos roles totalmente distintos, el líder es el que se quiere hacer dueño de que algo pase y el coach es un facilitador de otro para que algo pase. 

A: ¿Qué pensás que se espera de un coach deportivo?
N:
No está en la identidad del deporte tener un coach deportivo de fortalezas mentales. Y quizá porque no hemos sabido ser oferta. Si ahora un coach del deporte estuviera con la selección y estos problemas emocionales fueran otros, el mundo estaría hablando de cómo un coach está ayudando a la selección. Entonces cuando eso pase quizá empiecen a esperar de nosotros que la fortaleza mental de un equipo sea vea apoyada y desarrollada por el trabajo de un coach deportivo.

A: ¿Para qué un coach ontológico en el ámbito deportivo?
N:
El desempeño de un jugador depende de la actitud, y la actitud es conversacional, entonces, ¿para qué un coach? Para que le ponga un espejo a cada jugador del equipo en qué conversación están y con la confianza y la relación con el jugador el jugador permita que el coach lo desafíe en esas conversaciones. En los ambientes deportivos de alto rendimiento, hay tanta competencia que el jugador tiene un discurso con sus compañeros que normalmente no coincide con lo que él piensa. El equipo, equipo realmente ocurre cuando entran a la cancha. Entender esa lógica te puede permitir entender que los niveles de desconfianza que suele haber en los equipos son muy grandes y que por lo tanto las herramientas del coaching en los espacios de desconfianza son nulas, pero pierden enormemente su valor; el coaching necesita de la emocionalidad de la confianza para que las herramientas tengan valor. Entonces, para qué un coach en un equipo, para poder hacernos cargo de los desafíos enormes que tiene la desconfianza y ayudar a los deportistas para trabajar la capacidad de colaborar y de competir al mismo tiempo. Entender esa dinámica permite poder ayudar a un profesional a insertarse en ese espacio, sobrevivir primero, vincularse después y en una tercera etapa, empezar a colaborar con los otros.

A: ¿Cuál es el presente del coaching ontológico aplicado al deporte en argentina?
N:
Un proceso de coaching requiere de procesos de tiempo, una o dos temporadas mínimo; requiere que el profesional esté bien parado.
El coach necesita trabajar con la columna izquierda de lo que está pensando la persona y si eso es inconfesable entonces está trabajando con una conversación pública que no refleja realmente la emoción del sujeto y por lo tanto no lo va a transformar en ningún sentido. Los coaches tenemos que subir un escalón para presentar una oferta que sea superadora de estas lógicas que yo el encuentro un poco limitante para nuestro trabajo.
Ignacio “Nacho” Bossi es Máster coach profesional. Profesor en liderazgo y Coach deportivo.

Entrevistó en exclusiva para AACOP,

Analía Lema, Coach ontológico profesional. Escritora. Periodista. 


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